lunes, 6 de julio de 2009

Diálogo con una experiencia pasada. Inexistente.

Mejor me duermo, así cuando despierto, con mis ojos bien abiertos, veo eso que el misterio me tenía prohibido. Y descubro que todo estuvo siempre tan cerca. Por eso no pude captar su presencia. Esencia que no llama ni avisa. Suavemente se desliza entre azares, consuelos y caricias. Me pregunto si es a mí a quién quiere, o si es su razón de ser que no conoce límites. Simplemente ama, no se sabe porqué.

Delicia que se derrama entre los huecos que forman los átomos en mis celulas, mis celulas en mis órganos, mis órganos en mi cuerpo. El aire que entra y sale me conduce por un ritmo que, si le presto la justa atención, me hace desaparecer de mi esquema de organización de mi realidad.

Vuela, vuela, vuela. Es algo que me espera. No se porqué razón, pero me espera. A que aprenda, crezca, me consuma y me muera.

Hay un nudo en mis pies. Recorriendo mi fragilidad te ves. Veo que te ves. Me ves que veo que te ves. Y te da vergüenza.

Desde vos me veo crecer. Me reflejo en tu piel para después desaparecer. Primero una intuición. Después, todo lo demás. Y más.

Hay un nudo en mis pies. Me atan hasta el centro de la tierra. Y no me dejan revolver. Revolver para después reconocer. Retroceder y perecer. Aprender y desaparecer. Para brotar otra vez. Con otros ojos. Con otra piel. Pero sigo siendo yo. No te asustes mi amor. Es el movimiento. El viento se despliega para hacer sonar su instrumento. Nos deja sordos con el mejor sonido. No hay ruido, ni vacío; nada desprolijo ni escaso de sentido. Todo es libertad, amor, verdad. Esta es nuestra revolución. La soportarás? Angustia que no se calma con la sal. La tuya. La del viento. La del mar.

Me resbalo. Casi me caigo. Me sostenés con tu cuerpo de elefante. Después de un rato te das cuenta de tu gesto. Eso... el hecho de que me salvás. Y no querés hacerte cargo. Todo eso es mucho. Te concentrás en un solo átomo y ahora tenés el tamaño de un alfiler. Casi ni te puedo ver. Y mucho menos me sostenés. Me desplomo entonces.

Estoy acá. Vos allá. En un segundo estás tan cerca que me soprendés. Como una arruga en una sábana, que en un instante podés deshacer, (porque estirás la sábana para lograr un orden, una cierta estética). Entonces, mi vida como una arruga, y de repente vos sos esa acción que estira toda mi sabana, que me ayuda a transformarme en sábana estirada sin arrugas y me deja lista para cumplir mi propósito de 'sábana estirada'. Esa fue tu misión? Por eso tu irrupción en mi salón? Quién acaso te mandó? Fue tu conciencia/ la mía / una conexión de vibración / un mandato del universo / un capricho de Dios /una voluntad de la potencia de amor que sutilmente ayuda a los que así lo elijen? El azar no fue. El azar es una farsa. Y vos sos mi esperanza.

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