El inconsiente. Es la otra dimension.
Si me quedo en el punto de vista de la conciencia, soy incompleta.
Tengo una falta que no puedo llenar. Un agujero negro.
Si cambio mi lugar y percibo desde mi inconsiente - aunque esto sea una metáfora (porque creo que el inconsiente no tiene lugar, y no puedo adjudicarle ningún tipo de límite ni orden) -, cambia la concepción que tengo sobre mí y sobre lo - lleno – y – lo – vacío.
Me fundo con un otro en un momento presente,
y así me siento llena constantemente. (Aunque nada se llene ni se vacíe).
“El otro” puede ser una persona, una acción, un objeto, una relación, una táctica o una estrategia…
Mi presente está influido por mi inconsiente y por el inconsiente de ese ‘otro’ que está compartiendo ese presente conmigo.
El resultado de esta mezcla de inconsientes está fuera de mi alcance.
Nada es absoluto entonces y siempre queda abierta la conexión con el misterio.
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