Sorprendo. No anuncio.
Atravieso el silencio impenetrable.
Transpiro viento del pasado.
Me seco y vuelvo al mar.
En lo profundo de tu corazón, vos sabés
que esto que te digo es al revés.
No lo des vuelta. No hay más
que restos de algo que nunca va a acabar.
El silencio aquieta hasta la pulsión más expresiva.
Y de tanto silencio, tengo miedo de que no siga.
Al imaginarte a temporal, me dejo llevar
por tu abrazo desesperado,
por tu impotencia frente a lo irracional,
por tu cobardía frente a una verdad.
Te sigo hablando en los abismos.
Rescato tu imagen de las cenizas de un olvido irremediable.
guardo esa sensación
de que la mentira es un bocado de ignorancia.
Ignorancia que se escurre entre estatuas de arena
mientras descubro tu cara cubierta de señales de arrepentimiento.
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