El reloj está en otro universo.
Mis símbolos, en este.
Entonces no entiendo.
Veo todo confuso.
No hay relojes porque están en otro universo.
Busco contemplar y me quedo desnuda de significado.
Una vez más, con racimos de saber en la mano.
Ese jugo no se deja beber. O tal vez sí, pero yo ya no lo quiero.
Solo hay una nube de aire que se escapa a mi percepción
y se va con su encanto a otra parte.
Me quedo sola, confundida,
sin guía ni orden ni significación ni lucidez.
Ahí, confío y me dejo llevar.
No más buscar respuestas.
Ahora no existe la pregunta.
Todo se calma.
Dejo de conocer. De pertenecer. De permanecer.
No hay explicación.
Es el estado de la contemplación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario