VOS.
Mientras te acaricio, voy conociendo tus secretos. Voy habitando todos tus escondites. Voy descubriendo todos tus silencios. Hasta que quedamos por fin desnudos en el suave manto de alguna pequeña verdad. Los muros se van deshaciendo con el despliegue emotivo del roce de dos cuerpos, de pieles que envuelven dos cuerpos. Despacio, la caricia va dejando de importar. Va dejando de existir…
El trazo de tu pincel en mi piel dibujó formas que ya no quiero comprender. Tu influencia no se cansa de permanecer en esos espacios en los que mi razón no tiene ningún poder. Entonces mezclo mis colores, que son el resultado de tus trazos, mezclado con otros sabores, con otras maneras de tratar los amarillos, verdes y violetas, por ejemplo. Y se forma una nube tan presente que no consigo clarificar ningún límite. Me gusta esa sensación. La disfruto, pero empieza la desesperación cuando me hago consiente de que no percibo ningún límite capaz de sostenerme.
Dónde estás vos que no te veo? Dónde estoy yo que no me siento? Dónde está el otro, que me aburre con su paleta repleta de marrón oscuro?
No hay comentarios:
Publicar un comentario